Aliento del Cielo – Julia Castro

0
548

aliento-del-cieloAliento del Cielo

Julia Castro

EXPUESTOS A LA CONTAMINACION

“…pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.  Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios”. Santiago 3:8-9

Todos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios y cuando comenzamos a crecer y a ver la diferencia que existe entre uno y otro, se hace notoria y lo que éramos ya empieza a desaparecer y le damos rienda suelta a lo que llevamos por dentro y nuestros instintos comienzan a enseñorearse de nuestra mente y de nuestro corazón y los destellos de lo que resplandecía en nosotros, por nuestra exposición al ambiente dañino que nos rodea se va opacando porque vamos dando notas discordantes en todo el sentido de la palabra.  Quizás cuando éramos niños (as) nuestros padres nos criaron con mucha delicadeza y temor a repetir las cosas que los adultos decían; pero ya una vez que fuimos adultos cambiamos de ambiente y de amigos, y por ende olvidamos las buenas costumbres y modales; pero aunque todas esas cosas nos sucedan, tenemos un Dios que nunca cambia y que nos conoce desde antes de que naciéramos y fue él que nos formó en el vientre de nuestra madre y que si dependemos todo aquello que desea contaminarnos, encontrará una pared difícil de derribar

Encontramos en el libro de Santiago 3:6 “Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas.  He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad.  La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno”.    Cuando no utilizamos correctamente nuestras palabras tendemos a ser mal interpretados y puede suceder que entremos en contradicciones; es por eso que debemos ser cuidadosos al expresarnos.  Ser entendidos y no olvidar que  la lengua aun siendo un pequeño miembro puede dirigir nuestro cuerpo entero.  Cuando Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, quien escribió esta Carta, habla de que también nosotros ponemos freno en la boca de los caballos, para que nos obedezcan; dice también que las naves, aunque tan grandes y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón  (Santiago 3:3-4), queriendónos dejar ver que nosotros somos capaces de domar nuestra lengua; pues es prejudicial mantenernos sin un control, y la mejor manera de hacer eso es entregarle todo nuestro ser al Señor; pues es a través de Su palabra vamos a conocer cómo hacerlo.    En el momento que nos ponemos al servicio de Dios, él toma el control hasta de lo que vamos a decir y sus pensamientos nos dirigen, ya que ellos son más altos que los nuestros. Dice Efesios 4:29 “Ninguna palabra corrompida salga den vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”  Además tenemos que reconocer que la manera efectiva para eso es como dice Santigo 1:19 “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardo para hablar, tardo pars airarse.”   Si no permitimos que Dios haga una restauración en nuestro ser, seguiremos permitiendo que Satanás tome el control de todo lo que decimos y hacemos; no obstante a todo lo prejudicial que podamos encontrar todavía en los Versos 8 y 9 de Santiago 3 encontramos un contenido dañino para todo aquel que lo pruebe y aunque es penoso decirlo, muchos seres humanos han permitido que el mismo corra por sus venas y hasta se quede a habitar dentro de ellos.  Ese contenido es de lo que la lengua está llena y es de “veneno mortal. Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. Tenemos un trabajo hermoso que hacer y es a través de este pequeño miembro de nuestro cuerpo, el cual debemos saber usar y debemos saber darle su trabajo e importancia.  Pidamos a Dios que nos instruya cada día para poder ser sabios y saber utilizar lo que él ha puesto a nuestra disposición para darle el mejor uso y poder agradarle en todo y poder ser de bendición a los que nos rodean.  Dios te bendiga.