Aliento del Cielo – Julia Castro

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Julia Castro

SER TRANSPARENTES

“Otra vez, Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”  Juan 8:12

La virtud de hacer las cosas lo mejor posible nos lleva a la transparencia de poder realizar nuestros sueños; pues frecuentemente nos ocurre que lo que hemos ideado fracasa y se van de nuestras mentes algunos propósitos que creíamos eran promisorios para nuestras vidas.   Dios nos muestra lo que es mejor para nosotros siempre y cuando querramos ser obedientes y nos acerquemos a sus propósitos y al plan que él tiene para nosotros y quiere que veamos y experimentemos; necesitamos entender qué él desea para nosotros.   Nos dice la palabra en Efesios 5:1 “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.  El deseo de Dios es que no nos olvidemos que contamos con él al momento de tomar decisiones, siempre y cuando tratemos de imitarlo no correremos riesgos de fracasar, sino por el contrario, llegaremos a feliz término.

Deseamos imitar a Dios en nuestro caminar diario?  En su palabra podemos encontrar motivos especiales para llevarnos de lo que él quiere que adquiramos, esas son sus bendiciones, las cuales nos favorecen en gran manera y a través de las cuales recibimos Su gracia.  El Señor dice en Mateo 11:28-30 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. La invitación que aquí estamos recibiendo de parte del Señor es para ayudarnos a entender que en este transitar por la vida no estamos solos; cuando notamos lo que significan estas palabras podemos reflexionar que ningún ser humano puede ayudarte a llevar todo lo que tú encierras. Estamos frente a frente con él. Imagínate al Señor mirándote y esperando una respuesta tuya, sólo te está instruyendo; no te está forzando, pues él nos dio libre albedrío para que tomáramos nuestras propias decisiones para bien o para mal.  Es bueno que entendamos todo lo que él desea para nosotros; no quiere que tomemos resoluciones que nos puedan llevar al abismo donde todo es oscuridad.  Jesús es nuestra luz, el cual nos hace vivir en transparencia; pues todo lo que hacemos es visto por él.  A veces nos sentimos motivados a hacer una u otra cosa; pero de tal forma que no quisiéramos continuar; pero cuando Cristo es el centro de nuestra motivación te puedo decir que vamos a seguir luchando por nuestros propósitos.  Necesitamos “aprender de Cristo”, involucrarnos más en sus enseñanzas, hacer de él nuestra “prioridad”. Si estás cansado de caminar y tocar puertas y no encuentras quien te abra, si sólo encuentras desilusión y desengaño; si por donde vas sólo hay lamento y dolor; si en tu vida sólo encuentras oscuridad y el túnel que se te presenta no tiene final; recuerda: tú no estás solo.    Encontramos en el Salmo 27:1 “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?  Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? el salmista se sentía acorralado, pero recordemos  que él tenía un verdadero amigo en quien confiar  y que tú también puedes hacerlo viviendo una vida diáfana ante él para tener la oportunidad de recibir la ayuda que te está ofreciendo, ayuda gratuita, quiere que aprendas a vivir una vida sana, una vida de paz, te invita a imitarlo, quiere ser el modelo perfecto para tí, te pondrá a descasar y él tomará en sus hombros todo aquello que está estorbando tu caminar; te le está dando un respiro a tu alma cansada y atribulada. El Señor no está de acuerdo con las imposiciones; sólo desea que le tomemos en consideración; pues él es el único que puede hacer todas esas cosas preciosas en nosotros.   Debemos pedirle que él sea nuestro principal motivo para enfrentarnos a vivir en la más plena claridad que representa para nosotros vivir en Cristo, reconociendo que vino a este mundo a romper con las tinieblas de maldad y a travás de su sangre vertida en la cruz mostrarnos su luz resplandeciente, donde todas las cosas se pueden ver.   Vivir en su luz es un reto ya que él sabe lo que vendrá; pues él es quien lo conoce todo.   Vamos a caminar de la mano con él y así de esa manera seremos verdaderos triunfadores. Su invitación nos da esperanza de paz, de seguridad y confianza; confiesa lo mismo que dijo el salmista “… Mi esperanza está en tí” Salmo 37:9. No permitamos que las voces de desaliento nos alcancen sino por el contrario, seamos capaces de aceptar una invitación que aunque es inusual, cambiará el rumbo a seguir no por un día, no por un año, sino por toda la vida.  Agrademos a Dios con nuestras vidas transparentes.   Dios te bendiga