Aliento del Cielo/Julia Castro

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LOS DERECHOS QUE NOS COMPETEN

“Pero persiste en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido.”  2da. Timoteo 3:14

Siempre van a existir temas de los cuales hay que tocar; pues los seres humanos somos difíciles de entender y muchos creemos que otros no pueden obtener beneficios pues no están considerados en ciertos renglones de la vida en los cuales pueden ser los primeros.  Hacemos listas para saber a quién le corresponde recibir, pasar, ser atentidos, ocupar un puesto, o cualquier otro tipo de atención que ameriten estar en primer lugar; sólo porque así lo decidimos, pero como dice la Biblia “Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, más pocos escogidos.”   No nos valoramos los unos a los otros como debe ser; pues existe envidia, egoísmo, rencor y la molestia de ver a otros en la posición que quisiéramos estar nosotros.  Todos esos sentimientos mal sanos nos llevan a cometer errores que nos pesan para el resto de nuestas vidas, como está sucediendo en estos días con el odio que siempre ha existido y que ha resurgido con más fuerza, podemos recordar la historia de cómo Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató. (Génesis 4:8). Jacob le robó la bendición a Esaú, su hermano mayor, con engaño (Génesis 27:35).   José que fue vendido por sus propios hermanos por 20 piezas de plata y todo eso por envidia. (Génesis 37:11, 28).   Puedo seguir enumerando casos que hallamos en la Biblia donde el demonio de la envidia sobresale haciéndose sentir en aquellos que se lo han permitido y hoy en día muchos se lo permiten, llegando a tal grado que turba los pensamientos y carcome los huesos.  Dios desea en estos tiempos que nos acequemos a él con corazones contritos y humillados, sin olvidar quiénes somos y de dónde venimos para poder recibir de él entendimiento de lo que está sucediendo en esta época, reconociendo que hay oportunidades mejores para poner en marcha.  Dios nos habla de “persistencia”, que significa alguna cosa que dura por largo tiempo y ahora mismo la que esta existente y persistente es el odio, el desamor, el racismo, la incongruencia, sentirnos que valemos más que los demás.  Debemos actuar con firmeza, permanencia, vivir insistiendo en sacar toda esa maldad que sólo está destruyéndonos e insitándonos a dañarnos los unos a los otros. La persistencia en hacer lo bueno es lo que nos debe alentar para salvar la sociedad en la que vivimos y ser ejemplo vivo para las generaciones futuras.  La oscuridad espitirual cada día se va profundizando, el mundo cada vez más se acerca a la deriva; pero debemos hacerlo ver a la humanidad que la luz de Cristo aún resplandece y que su sacrificio en la cruz del Calvario nos recuerda día a día que él nos ama y que su misericordia sigue vigente.  El Señor nos dice Marcos 13:13 “Y series aborrecidos por causa de mi nombre, mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.”

El Apóstol Pablo en una carta que le escribe a su discípulo Timoteo le dice “Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.”  2da. Timoteo 3:14-15.  Quizás pudiéramos pensar que fue un consejo sano que sólo perduraría en la vida de aquel joven, hijo de padre griego y una madre judía creyente llamada Eunice, la cual junto a su abuela Loida lo instruyeron para que fuera un buen soldado de Jesucristo; pero este consejo llega a nosotros para que también seamos persuadidos a aceptar este Evangelio que transforma corazones y cambia las mentes de todo aquel que lo acepta.  “Pero persiste”, le dice Pablo, no te lleve de lo que digan los hombres malos, los engañadores, haciendo desviarte de las buenas enseñanzas, de la palabra de verdad, sino continúa poniendo en práctica todo lo que has aprendido durante toda tú vida  la que nos lleva al conocimiento de vivir con rectitud y obediencia, es la que nos hace redefinirnos como seres humanos, con valores que nos conducen a salir de la oscuridad del pecado, a retomar los “derechos que nos competen”, es decir que nos pertenecen, nos conciernen, nos incumben es decir que  como entes de una sociedad que vive en desacuerdo y sólo procura el bienester para unos cuantos, damos gracias a Dios que podemos recibir el consejo del Apóstol Pablo a Timoteo, “persistamos en lo que hemos aprendido para alcanzar nuestros derechos.”

 Dios te bendiga.