La pandemia desata y destapa un tsunami social y racial en Estados Unidos

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Eduardo Klinger Pevida

El coronavirus que azota a toda la humanidad y ha provocado la actual pandemia ha demostrado ser voraz y letal. Ha atacado en todas partes resultando en unos más benévolo, en otros muy agresivo, pero en unos implacable. Las diferencias no se derivan del virus en sí, sino de cómo se le ha enfrentado.

En quienes no lo tomaron en serio y lo negaron les ha demostrado toda su inmisericordia. Las consecuencias sociales y raciales están resultando brutales. Ha sabido aprovecharse de la incapacidad e irresponsabilidad de gobiernos para cebarse en sus ciudadanos. Con más o menos virulencia ha impactado por doquier, pero vamos a analizar ahora la situación en Estados Unidos por ser la nación que sufre más la “irresponsabilidad e incapacidad” mencionada.

Próximamente me referiré a otras áreas igualmente batidas por el virus en donde su vulnerabilidad fundamental se explica por los elevados niveles de pobreza y profunda desigualdad social a lo que se une el sistema neoliberal que le impusieron pretendiendo que el mercado, y no el Estado, era el que debía solventar el funcionamiento social, incluyendo el sistema de salud.
Aún ante tal calamidad, en EEUU su dirigencia no ha podido dejar de pensar que “businessisbusiness”.

En EEUU parecen sobrevivir varias naciones. La población negra -13% de sus habitantes- ha aportado 27% de los muertos, el doble de la tasa poblacional. El 75% de empleados en servicios que no podían parar pertenecen a minorías étnicas; los “hispanos” representan el 60% en los trabajos de limpieza y los negros el 40% en el transporte público, consecuentemente son los mayores aportes de muertos. En NY el 34% de las víctimas son “hispanos” y el 28% negros.

En otros Estados con desigualdades peores, como Luisiana, los negros son más del 70% de las víctimas. Son estadísticas oficiales las que demuestran como latinos y negros han sido afectados de manera desproporcionada. En California los latinos entre 35-49 años integran el 41,5% de la población pero el 76.9% de los fallecidos.

Según The NY Times entre los 40-59 años los latinos se contagian 5 vecesmás que blancos y muestran tasa de 73 muertes por 10000 habitantes; los negros representan 62 y los blancos 23. Entre los latinos muertos más del 25% tenían menos de 60 años pero entre blancos solo 6%.

Según el Centro de Enfermedades Contagiosas de EEUU –CDC– los latinos alcanzan tasa de hospitalización 4 veces superior a los blancos, pero negros y aborígenes aportan 5 veces más. Nativos de la nación navaja y Alaska muestran tasas muy superiores al resto del país. Con más de 140 mil muertes y 4 millones de contagios, los EEUU con 4% de la población mundial aporta una cuarta parte de los casos globales.

La preocupación de la élite ha sido cuanto se iba a perder económicamente y apresuraron abrir la economía sin importar las consecuencias y ahí las tenemos. Mientras, según la prensa, los ricos se refugiaron en áreas superprivilegiadas, expresión de la brutal desigualdad. Entre tanto, la jerarquía se entretiene buscando culpables ajenos con quienes excomulgar sus culpas.