Opinion/El soborno sombra/Juan Taveras Hernández

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Juan Taveras Hernández

Finalmente, después de muchos años de indignación y de impotencia, el gobierno que encabeza Luis Abinader terminó con el oneroso peaje sombra que tantos miles de millones de pesos le costaba todos los años al pueblo dominicano.

La carretera de la muerte, no autopista, que conduce a Samaná, constituyó, desde que se hizo la licitación en 1999 con Leonel Fernández de presidente de la República, sancionada por el presidente Hipólito Mejía en el 2001 por 125 millones de dólares y aprobada por el Congreso en el 2002, y puesta en ejecución en el 2005 cuando Leonel volvió a la presidencia del país para ser inaugurada en el 2008 por más de 300 millones de dólares junto con el boulevard del Atlántico, en el tercer mandato del PLD y de Fernández, obligando al pueblo a pagar más de 26 mil millones de pesos. ¡Y lo que faltaba antes de que se venciera el contrato en 1933.

El presidente Luis Abinader anunció la semana pasada el fin del contrato con la concesionaria, economizándole al Estado, según explicó el mandatario, alrededor de mil 500 millones de dólares, provocando el respaldo casi unánime de la ciudadanía, elevando así su credibilidad y nivel de popularidad. ¡No es para menos! Durante más de 16 años la población estuvo protestando y rechazando el “peaje sombra” no sólo por lo que le costaba al Gbierno, sino por lo mucho que pagaban los conductores para trasladarse al nordeste, específicamente a la provincia de María Trinidad Sánchez y Samaná. (El presidente Abinader dispuso una rebaja del peaje de un 20% mientras recupera la inversión de los 400 millones de dólares).

La carretera, además de peligrosa y muy costosa para los conductores, menos para la empresa beneficiada con el contrato y para sus socios ocultos, cuyos nombres nunca han sido citados por la prensa ni por ninguna autoridad competente. ¡Ya es hora! Si, ya es hora de que le digan al pueblo quiénes firmaron y pusieron en práctica un contrato tan leonino; un robo, una estafa, un desfalco, un crimen. Tenemos derecho a saber en qué circunstancias, y por qué, se firmó un acuerdo de esa naturaleza. No creo, lo digo sinceramente, que fuera de gratis. En este país nada es gratis, todo tiene un precio, un costo, uno o varios beneficiados.

La pregunta del millón: ¿Quién recibía el “soborno sombra”? ¿Quién, se enriquecía cada año con el “peaje sombra” de miles de millones de pesos?.

Enmanuel Esquea Guerrero, un abogado prestigioso, referente ético de la profesión y de la ciudadanía, considera que hay razones y motivos para realizar una investigación sobre el contrato para la construcción de esa carretera. ¿Las hay? Y si la hay, ¿por qué no poner en manos del Ministerio Público el expediente para que los responsables de tan gigantesca estafa sean sometidos a la justicia?.