Aliento del Cielo/Julia Castro

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Julia Castro

DESECHEMOS LA INGRATITUD

“Pero él da mayor gracia. Por ésto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” Santiago 4:6

Cuando actuamos con agradecimiento frente a alguna situación adversa vamos a notar como Dios transforma la misma en bendición; pues él se complace en las vidas que son agradecidas por el hecho de que como mínimo creamos en él y le demos la oportunidad de que Su presencia habite en medio de nosotros, cuando no somos agradecidos nuestra responsabilidad de reconocerlo, se desmorona.  Dice Proverbios 3:5-6 “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.”  Cuando permanecemos en obediencia a Dios vamos a ir siendo transformados conforme al diseño de Dios; “según nos escogió en él antes de fundación del mundo para que fuésemos santos y sin mancha delante de él….. para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.” Efesios 1:4 y 6.  Si nos comportamos con humildad, siendo íntegros, dejando toda soberbia, orgullo, siendo agradecidos; entonces Su gracia fluirá en nosotros.  En Lucas 17:11-14 encontramos Diez leprosos son limpiados.  Dice la Escritura “que ellos  vieron a Jesús desde lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros.  Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los Sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.” No hicieron ningún tipo de pregunta, sólo obedecieron sin percatarse del milagro que estaba ocurriendo y donde ellos verían la oportunidad de cambiar sus vidas en todos los sentidos; pues eso es lo que proporciona Jesús cuando clamamos a él.  En los Versos 15-17 “Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.  Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve ¿dónde están?”  Qué gran decepción sufrió Jesús al ver que de diez que recibieron la sanidad, sólo uno fue agradecido. En el Verso 18-19 dice Jesús “¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.”   Ésto nos deja ver que Dios toma muy en serio el agradecimiento; pués él es quien lo merece todo. Aquí la palabra da fe que todos lo que se acercan al Señor van a alcanzar Su misericordia, la cual este hombre alcanzó por acercarse a Jesús a agradecerle el regalo de vida que le había dado y Jesús fue más allá y no sólo lo sanó físicamente sino que le dijo “tu fe te ha salvado”, quizás este hombre nunca imaginó la gran bendición que recibiría al acercarse a agradecer, por eso es bueno que pensemos lo maravilloso que es dar gracias primero a Dios en todo tiempo y también a alguna persona por un bien recibido.  Cuando rechazamos ser agradecidos el corazón se nos endurece y el orgullo nos arropa de tal manera que nos creemos que somos mejores que los demás.  La ingratitud es una forma de indiferencia y pareciera que despreciamos a nuestros semejantes, nos volvemos personas hostiles y nos olvidamos que todo lo que tenemos se nos ha sido dado y no somos merecedores de nada, pero nos gusta ser reconocidos por lo que hacemos.  En la Biblia encontramos mandatos acerca de lo que debemos hacer, así nos dice 1ra. Tesalonicenses 5:16-18 “Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” Siendo agradecidos mantenemos  nuestra mente y espíritu a un nivel alto de intimidad con Dios, pues Su deseo es que estemos al cien por ciento ligado a él y así Su presencia estará siempre con nosotros y de esa manera honrar Su nombre y servir a los demás.  Que Su gracia se vea en nosostros.  Dice Colosenses 3:15 “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo, y sed agradecidos.”  Dios nos manda a ser agradecidos porque si somos lo opuesto (des-agradecidos) nos podemos encontrar en muchos problemas y hasta caer en tierras movedizas, significando ésto, que nos será difícil salir y nos iremos hundiendo más y más.  Las personas que son ingratas siempre dicen que no lo son; pues no lo quieren reconocer.  La ingratitud es un pecado, debemos desechar esa practica y ser agradecidos pues esa es la voluntad de Dios.  Dios te bendiga.