Opinion-El poder de una sugerencia/Joaquin Disla

0
115

Joaquin Disla

Justo hoy se cumplen exactamente 60 años de aquella memorable manifestación que tuvo lugar en el Monumento a Lincoln en Washington D.C. el miércoles 28 de agosto de 1963. La misma fue conocida como “La Marcha sobre Washington por el Empleo y la Libertad”.

De acuerdo a los estudiosos y conocedores del tema, en sus inicios la manifestación tenía como propósito destacar las desigualdades económicas que todavía enfrentaban los afroamericanos un siglo después de la emancipación, y presionar por un nuevo programa federal de empleos y un salario mínimo más alto. Pero luego sus objetivos fueron ampliados para incluir llamados a la aprobación en el Congreso de la Ley de Derechos Civiles, la plena integración de las escuelas públicas y la promulgación de un proyecto de ley que prohibiera la discriminación laboral. De acuerdo a los registros que se tienen participaron más de 250,000 personas.

El programa que se elaboró contó con la participación de líderes oradores vinculados con los derechos civiles y entre ellos estaba el Reverendo Dr. Martin Luther King Jr. Fue en ese magno evento donde el Dr. King pronunció su histórico e icónico discurso denominando “Tengo un Sueño”. Dicho discurso es catalogado un hito fundamental en la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos. Sobre el discurso, Wikipedia, dice lo siguiente: “Está considerado frecuentemente como uno de los mejores discursos de la historia, y se lo consideró en el primer puesto entre los discursos norteamericanos del siglo XX según los estudiosos de la retórica”.

Es casi seguro que todas las personas que tengan la oportunidad de leer este Escrito hayan oído hablar sobre el Dr. King y su emblemático discurso, el cual leyó desde las escalinatas del Monumento a Lincoln. Sin embargo, mi propósito no es comentar sobre el discurso, sino hacer mención de algo fundamental que sucedió antes de que este fuera pronunciado, y que fue lo que en el fondo provocó la inspiración del Dr. King para que hoy el mundo tuviera esa bella pieza, y sobre todo por las consecuencias que tuvo sobre los Derechos Civiles en Estados Unidos.

Detrás de esta pieza aparece como figura central una mujer llamada Mahalia Jackson. Fue una gran cantante de Gospel que a su vez fue reconocida a nivel mundial como la “Reina del Gospel”. La relación amistosa y de hermandad entre el Dr. King y Mahalia, de acuerdo a los conocedores del tema, empezó en 1956 cuando se conocieron por primera vez durante la celebración de la Convención Bautista Nacional que se llevó a cabo en Alabama. Él le preguntó si podía apoyar su trabajo a través de su voz para inspirar a los activistas del movimiento durante el boicot de autobuses de Montgomery. A partir de ese encuentro Mahalia Jackson decidió usar ese don que Dios le había otorgado para trabajar a favor del Movimiento. Viajó con el Dr. King por todo el sur y tuvo la gran oportunidad en múltiples ocasiones de escucharlo predicar en Iglesias Negras sobre una visión que él tenía.

Era tal la profundidad de esta relación y el respeto y admiración que King le profesaba que llegó a decir de ella «es una bendición para mí…y una bendición para los negros que han aprendido a través de ella a no avergonzarse de su herencia». En otra ocasión expresó «Una voz como la suya aparece una vez en un milenio». Está también documentado que cuando él estaba atravesando por momentos difíciles la llamaba y le pedía que le cantara por teléfono.

Ese memorable día en los escalones del Lincoln Memorial, mientras King estaba leyendo, como una especie de ensayo, las notas que había preparado para su participación, algo de lo que escuchó Mahalia ‘no le cuadró’. Fue en ese preciso momento cuando ella le hizo una simple, pero, poderosa sugerencia. Le dijo: «Cuéntales sobre el sueño, Martin». (“Tell them about the dream, Martin”.)

Esa simple, pero, poderosa sugerencia, fue la que inspiró verdaderamente al Dr. King. Dejó de lado los comentarios que había preparado y simplemente permitió que su ‘Sueño’ saliera de su corazón una vez más. ‘Sueño’ que Mahalia ya había escuchado muchas veces. Detrás de esa ‘inmortal pieza’ se esconde el poder de una ‘inmortal sugerencia’. Tan solo cinco palabras se necesitaron para inspirar aquel “Tengo un Sueño”.

Esta increíble historia me hace recordar otra simple, pero, poderosa sugerencia, que se registra en el texto bíblico. Me refiero a la sugerencia de Jetro a Moisés. Se encuentra en Éxodo 18:19: “Escúchame y permíteme darte un consejo, para que Dios te bendiga…”. Moisés hizo caso, lo mismo que hizo el Dr. King, y de ambos casos ya conocemos los resultados.

No escatimemos el dar una simple sugerencia, porque no sabemos si ella será la bujía inspiradora para que se produzca otra gran obra. Muchas veces los planes de Dios tienen su misterio. Nos toca simplemente ser el canal de bendición.